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Comienza un año nuevo

Hemos pasado el 2020 recluidos en nuestras casas y quizás más conscientes de la meta de nuestra vida. Debido al forzoso encierro, cabe el peligro del aburrimiento. Para un cristiano, decimos con San Pablo, “Tempus breve est”, -el tiempo es breve-; y san Josemaría añade en una de sus homilías que el tiempo para amar es corto, por lo que no podemos desperdiciarlo irresponsablemente. Debemos buscar esos breves minutos de cada jornada que, sumados pueden ser horas y que podemos apreciar mejor, al darnos cuenta que estamos aprovechando el tiempo para trabajar más, para unirnos con Dios o para aprender una nueva tarea.

“Año nuevo, lucha nueva”, recordaba también el ‘Santo de lo ordinario’, pues no podemos creer que por el simple paso del calendario vamos a ser nuevos. Somos nuevos cuando nos recogemos en nosotros mismos y revisamos lo que podemos cambiar, haciendo un breve acto de dolor por haber dejado pasar la oportunidad de servir a Dios a través de los demás. Así, un día y otro y hasta el final de nuestras vidas.

El amor de los esposos se hace nuevo con detalles diarios; la tarea de cada día en casa se hace nueva cuando ponemos interés e iniciativa para mejorar o para ofrecerlo a Dios.

La Iglesia San Josemaría y todos sus colaboradores les deseamos un feliz año 2021, año de San José y de la familia, como ha declarado el papa Francisco.

Padre Carlos Ayala, Rector de Iglesia San Josemaría

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