Ir al contenido

La Mirada Compasiva de Jesús y Su Llamado a Formar Pastores

Al ver la multitud tuvo compasión, hay una palabra en ese evangelio que merece toda nuestra atención, porque después de pasar el corazón de Jesús nos nos es como mucho más sensible.

Al ver, la multitud tuvo compasión de ella porque estaban fatigados y abatidos como ovejas que no tienen pastor y Jesús no empieza hablando. Jesús no empieza siendo milagros, sino que empieza mirando se da cuenta, tiene esa sensibilidad para ver que algo pasa y no mira.

En cambio, como nosotros, nosotros a veces sí vemos multitudes.

Ahora que están jugando el mundial, se ven esos esos estadios completamente llenos y a veces vemos eso, multitudes, mientras que Cristo ve personas, a veces nosotros podemos ver apariencias por fuera, pero él.

Él siempre ve corazones y lo que conmueve a Jesús no es el pecado de la gente, sino más bien su sufrimiento. Los ve cansados, agobiados, como que están desorientados, y los ve en esa búsqueda de sentido, búsqueda de consuelo buscando justamente una voz que los guíe.

Y entonces sucede lo sorprendente, Jesús no organiza un gran evento ni realiza un milagro espectacular para que todos, de repente, sin ninguna cosa, sientan paz dentro, sino que lo que hace es llamar a los 12.

Primero les dice, hay que rezar, pidan al dueño de la mies que mande más operarios de su mes, pero enseguida pone en práctica llama a los 12: Cuando ve ovejas sin pastor, forma pastores, cuando ve cansancio, se acerca a las personas, cuando ve una necesidad, suscita una vocación, porque eso es lo que hace, eso es lo que hace Dios va preparando el camino.

Por eso, al haber celebrado cerca el corazón de Jesús, Este evangelio nos permite acercarnos a él de otra forma ¿Y qué encontramos en ese corazón? Bueno, encontramos eso con pasión, ternura, cercanía, un Dios que no permanece indiferente ante el sufrimiento humano.

Al contrario, es un corazón que siente, sobre todo con pasión, y es una un corazón que actúa, que resuelve, no, qué bueno es tener a alguien que resuelva, Fíjate cómo Dios actúa hoy a través de personas como Don Bosco, el señor muchas veces actúa a través de personas concretas.

Por eso, después de contemplar esa multitud llama a los apóstoles y los envía como diciendo, vean, yo veo su dolor ahora quieren que ustedes estén cerca de ellos para ayudarles en la historia de la iglesia hay muchísimas de estas de estos sucesos.

No hay una.

La anécdota que que ilustra perfectamente este evangelio ocurrió en 1841, en una fecha muy concreta, porque eso se se escribió el 08/12/1841.

Nos encontramos con Juan Bosco cuando era un joven sacerdote y entró en la sacristía en sitio donde estaba, en Turín, ya yo encontró un muchacho bastante pobre que se llamaba Bartolomé Garelli y él era huérfano, no sabía leer, de hecho, no había hecho ni la primera comunión y estaba completamente solo el sacristán que estaba ahí, le estaba echando a gritos porque El Niño no sabía ni ayudar a misa ni nada ¿Y Juan Bosco llegó y intervino, se acercó al muchacho y le empezó a preguntar, Sabes leer? ¿No has hecho la primera comunión?¿No tienes amigos?

No, fíjense, ese niño era una de esas ovejas cansadas y abatidas de las que habla el evangelio ¿Y don Bosco no tenía todavía escuelas, no tenía oratorios?

No, no, no tenía congregaciones, sólo tenía ese corazón de pastor y entonces le enseñó al niño a rezar un ave María y le invitó a que el próximo domingo venga con sus amigos o con esas personas que conocía más años después Don Bosco diría que toda su obra de los Salesianos empezó por ese encuentro con ese niño, miles de jóvenes encontraron esperanza porque un día un sacerdote se acercó a un muchacho que los demás ignoraban y Dios sigue actuando así. Eso sigue pasando, hoy, cuando Dios ve una persona cansada por la vida, muchas veces no envía primero una solución, sino que envía a una persona, envía a un amigo, envía a un padre, envía a una catequista, envía un abuelo, envía al vecino, te envía a ti.

Y quizás todos recordamos momentos difíciles en los que apareció alguien que nos escuchó y mirando hacia atrás, ahora ya podemos decir que no fue una casualidad, era Dios el que puso a esa persona.

Fue una providencia divina, que es del gobierno y cuidado que ejerce Dios sobre sus criaturas, guiándoles a su propio fin, nuestro Llamado a la Compasión y a Ser Pastores en el Mundo es, en definitiva, el corazón de Jesús acercándose a alguien.

La primera lectura tal vez nos ayude a comprender esto dice que Dios le dice al profeta, Dile a Israel, ¿seréis para mí un reino de sacerdotes, una nación santa? No, no habla sólo de unos elegidos, habla de todo el pueblo, por eso en el bautismo todos participamos de este sacerdocio de Cristo, todos tienen el sacerdocio común de Cristo.

Tal vez no seremos sacerdotes, sacramentalmente la mayor parte de ustedes, pero por el bautismo todos participan de la misión de acercar a otros a Dios. Todos estamos llamados a tener un corazón de pastor y hay personas que jamás tal vez leerán un Tratado de teología pero sí leerán tu paciencia, sí escucharán tu capacidad de esperar, tu capacidad de escuchar, tu generosidad, tu manera de tratar a los demás con delicadeza.

Por eso leemos en la segunda lectura algo que que le da más luz a esto San Pablo nos recuerda que cuando todavía éramos débiles, cuando veíamos éramos pecadores, cuando todavía éramos enemigos de Dios, Cristo murió por nosotros, Cristo no nos amó cuando éramos fuertes, no nos amó cuando lo merecíamos, no nos llamó cuando ya nos había solucionado la vida, sino nos llamó cuando estábamos cansados, cuando estábamos perdidos, cuando éramos precisamente esas ovejas sin pastor.

Por eso el cristiano no puede vivir indiferente ante el sufrimiento de los demás, porque ha experimentado primero esa compasión de Cristo mira a María, Ella también tiene esa mirada de misericordia en las bodas de kaná, se da cuenta de que necesitan algo y eso es para lo que estamos los cristianos, para ver las necesidades de los demás.

Quizás La Santidad consiste muchas veces en eso, en dejar de preguntarnos constantemente qué necesitamos nosotros y comenzar a preguntarnos qué es lo que necesitan los que están a nuestro lado.

Hoy Jesús sigue mirando a la multitud, sigue viendo matrimonios cansados, jóvenes, confundidos, padres preocupados, personas que viven solas, ancianos que necesitan compañía, personas que sonríen por fuera pero por dentro están abatidas.

¿La pregunta es, a quién quiere hoy el señor Enviar?

Porque la respuesta de Jesús del sufrimiento del mundo sigue siendo la misma que en el Evangelio. Cuando ve ovejas cansadas, forma pastores, cuando ve a alguien abatido, pone a otro cerca.

Quizás hoy esa persona que Dios quiere poner cerca a alguien más, eres tú el sagrado corazón de Jesús, nos conceda tener sus mismos ojos para mirar y su mismo corazón para amar, así sea en nombre del padre, del hijo y del Espíritu Santo.


TU SAGRADO CORAZÓN
Escrito por Marjorie Chedraui de Valverde