Vía Crucis matrimonial
El amor verdadero es decisión, es entrega, es aprender a amar incluso cuando cuesta.
Contemplar la Cruz no es quedarnos en el dolor, sino descubrir la medida del Amor de Cristo. Un amor fiel, concreto, perseverante. El mismo amor al que están llamados en su noviazgo y en su matrimonio.
Caminar las estaciones juntos puede ser una gracia enorme. Mirar a Jesús, hablar con Él sobre su relación, ponerle nombre a sus pequeñas cruces y aprender a abrazarlas con esperanza.
Les compartimos las siguientes reflexiones para leerlas en pareja al inicio de cada estación y adjuntamos el enlace del Vía Crucis de San Josemaría.



Reflexiones de pareja
Por el P. Juan Carlos Vásconez
I. Jesús es condenado a muerte
Reflexión: Jesús calla ante la injusticia. En el matrimonio, a veces condenamos al otro con nuestros juicios rápidos, con el silencio castigador o con el reproche constante por errores pasados.
Oración en pareja: Señor, danos la humildad de no juzgar. Que ante los defectos de mi esposo/a, mi primera reacción no sea la condena, sino la comprensión. Ayúdanos a morir a nuestro orgullo para que nuestro amor viva.
II. Jesús carga con la Cruz
Reflexión: San Josemaría decía: "Amar la Cruz es... sentir que el corazón se agranda". La cruz del matrimonio no es el otro, sino las circunstancias que nos pesan: la economía, la crianza, el cansancio.
Oración en pareja: Jesús, ayúdanos a no arrastrar la cruz de nuestra vida diaria como un castigo, sino a abrazarla como el camino de nuestra santificación. Que cuando el madero pese, lo miremos como una oportunidad de amarte a través del servicio al otro.
III. Jesús cae por primera vez
Reflexión: La caída duele, pero más duele la falta de esperanza. En la pareja, la primera crisis o el primer gran error puede desanimarnos.
Oración en pareja: Señor, cuando lleguen los primeros tropiezos en nuestra convivencia, danos la fuerza para no quedarnos en el suelo. Que el desánimo no entre en nuestro hogar y que sepamos que Tu perdón es siempre más grande que nuestra caída.
IV. Jesús encuentra a su Santísima Madre
Reflexión: Una mirada de María bastó para consolar a Jesús. En el matrimonio, una mirada de cariño puede sanar un día de amargura.
Oración en pareja: Madre nuestra, enséñanos a mirarnos con la ternura con la que tú miraste a tu Hijo. Que en los momentos de mayor dolor, sepamos encontrarnos en la oración y bajo tu manto, encontrando consuelo el uno en el otro.
V. El Cirineo ayuda a Jesús a llevar la Cruz
Reflexión: Simón de Cirene no quería ayudar, pero terminó siendo bendecido. A veces, ayudar al cónyuge nos cuesta, nos "descuadra" los planes.
Oración en pareja: Señor, hazme un buen Cirineo para mi esposo/a. Que no espere a que me pida ayuda, sino que sepa adelantarme a sus necesidades. Que entienda que llevar su carga es, en realidad, llevar la Tuya.
VI. La Verónica limpia el rostro de Jesús
Reflexión: Un gesto pequeño, un lienzo de seda y el rostro de Cristo queda grabado. La delicadeza en el trato es el lienzo de la Verónica en el hogar.
Oración en pareja: Jesús, que sepamos limpiar el rostro de cansancio o tristeza del otro con un detalle de afecto, con una sonrisa o una palabra de aliento. Que el mundo vea en nuestra unión un reflejo de Tu rostro misericordioso.
VII. Jesús cae por segunda vez
Reflexión: Caer de nuevo cansa. La rutina puede hacernos caer en la falta de ilusión o en la indiferencia.
Oración en pareja: Señor, líbranos de la rutina que apaga el amor. Si hemos vuelto a caer en las mismas discusiones de siempre, danos la humildad para pedir perdón y la voluntad para empezar de nuevo, con la frescura del primer día.
VIII. Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén
Reflexión: Jesús, en medio de su dolor, se olvida de sí mismo para consolar a otros. El egoísmo es el gran enemigo del matrimonio.
Oración en pareja: Enséñanos, Señor, a no encerrarnos en nuestros propios problemas. Que incluso cuando suframos, tengamos el corazón abierto para escuchar y consolar al otro, saliendo de nuestro propio "yo" para centrarnos en el "nosotros".
IX. Jesús cae por tercera vez
Reflexión: Parece que ya no hay fuerzas. Es el momento del abandono total en Dios.
Oración en pareja: Jesús, cuando sintamos que nuestro matrimonio no puede más, que las fuerzas se agotan y la esperanza flaquea, recuérdanos que Tú estás allí. Que nuestra debilidad sea el espacio donde actúe Tu gracia, porque solo con Tu fuerza podemos llegar a la meta.
X. Jesús es despojado de sus vestiduras
Reflexión: Jesús queda desnudo, sin nada. En el matrimonio, debemos ser transparentes, sin máscaras ni secretos que nos dividan.
Oración en pareja: Señor, ayúdanos a vivir con total sinceridad. Que no tengamos miedo de mostrarnos vulnerables ante el otro. Despójanos de la vanidad y del deseo de tener siempre la razón, para que solo quede la verdad de nuestro amor.
XI. Jesús es clavado en la Cruz
Reflexión: Los clavos lo sujetan al madero. La fidelidad son esos "clavos" benditos que nos mantienen unidos a nuestra vocación incluso cuando el mundo nos invita a bajar de la cruz.
Oración en pareja: Gracias, Señor, por el lazo indisoluble que nos une. Que los clavos de la fidelidad y del compromiso no nos asusten, sino que sean nuestra seguridad de que nada ni nadie nos podrá separar de Tu amor y del nuestro.
XII. Jesús muere en la Cruz
Reflexión: "Todo está cumplido". El amor llega a su extremo. No hay amor más grande que dar la vida.
Oración en pareja: Jesús, enséñanos a morir cada día un poco a nosotros mismos para que el otro viva. Que nuestro matrimonio sea un testimonio de entrega total, sabiendo que el grano de trigo debe morir para dar fruto abundante en nuestra familia.
XIII. Jesús es bajado de la Cruz y entregado a su Madre
Reflexión: El cuerpo de Jesús descansa en los brazos de María. Es el momento de la piedad y la acogida silenciosa.
Oración en pareja: Madre de la Piedad, enséñanos a acogernos mutuamente en los momentos de derrota o fracaso. Que nuestro hogar sea un refugio de paz donde siempre encontremos perdón, descanso y un abrazo que no juzga.
XIV. Jesús es puesto en el sepulcro
Reflexión: El sepulcro no es el final, es la semilla de la Resurrección. Todo sacrificio en el matrimonio florecerá.
Oración en pareja: Señor, te entregamos nuestras esperanzas y nuestros miedos. Ayúdanos a vivir con la mirada puesta en el cielo, sabiendo que cada cruz compartida en esta tierra es un paso hacia la alegría eterna que nos tienes preparada.
Amén.