Cada 14 de febrero, el Opus Dei celebra una fecha profundamente significativa en su historia. No se trata solo de un recuerdo fundacional, sino de un día de acción de gracias por la llamada universal a la santidad.
El 14 de febrero de 1930, mientras celebraba la Santa Misa, san Josemaría comprendió con claridad que Dios llamaba también a las mujeres a formar parte del Opus Dei, a santificarse en medio del mundo y a llevar a Cristo a todos los ambientes de la sociedad. Fue una luz interior que ampliaba el horizonte de la misión recibida el 2 de octubre de 1928.

Años más tarde, el 14 de febrero de 1943, el Señor le hizo ver también la solución jurídica que permitiría la ordenación de sacerdotes para servir a la Obra: la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. San Josemaría había rezado durante años por ellos y entendió ese día que Dios escuchaba su oración.

Estas dos fechas, unidas por el mismo día, manifiestan una misma realidad: hombres y mujeres, laicos y sacerdotes, están llamados a buscar la santidad en la vida ordinaria. El mensaje central es sencillo y profundamente cristiano: la santidad no es privilegio de unos pocos, sino vocación para todos.
El 14 de febrero es una invitación a dar gracias por cada vocación, por cada “sí” generoso y por la propia llamada personal a amar y servir a Dios en lo cotidiano.